Buen domingo,
El cortito de hoy tiene foco en un solo punto. Espero que te sume para ir pensando lo que queda del año.
Vamos cortito y al pie.
Aunque tengo aceitado el mecanismo del “no”, muchas veces me encuentro asumiendo más responsabilidades de las que realmente quiero.
Acepto múltiples proyectos u oportunidades de negocio. Lleno mi agenda de eventos. Me digo a mí misma que puedo con todo y, encima, que soy capaz de hacer más.
Cuando el momento llega, me encuentro pensando “¿Por qué hice esto?”, que en realidad es un “¿Por qué ME hice esto?”.
Pero en vez de responder esa pregunta, que solo trae pensamientos negativos hacia mí, me enfoco en una mucho más efectiva.
Cuando eso pasa, vuelvo a la pregunta base:
“¿Es esta la vida que realmente quiero vivir?”
La mayoría de las veces, la respuesta es “no”, y me doy cuenta de que “alguien” (generalmente yo misma, mirando hacia afuera en vez de hacia adentro) me convenció de adoptar esos nuevos objetivos, o que había ideas del pasado en mi cabeza que influyeron en mi toma de decisiones.
Es entonces cuando busco reiniciar completamente mi vida (como haremos juntos y en vivo el 11 de noviembre).
Con los años, ya puedo decir que tengo muy claro cuál es mi estilo de vida ideal:
Quiero despertarme tranquila, entrenar, salir a caminar, escribir sobre lo que me gusta y que eso se transforme en valor para otros, leer libros, desarrollar proyectos creativos, comer bien y sentir que estoy progresando hacia lo que me llena.
Cuando mantengo ese estilo de vida, mi mente, cuerpo, espíritu y mi negocio tienen amplio espacio para crecer.
Porque genero eso, espacio.
Sin espacio no hay margen para lo imprevisto, para las oportunidades, para las ideas. Cuando hay espacio, hay lugar para crecer de forma saludable.
Estamos viviendo en un mundo acelerado del que todos quieren que participes.
Hay más ruido a nuestro alrededor que claridad.
He descubierto que, sin volver al eje, sin tener presente mi vida ideal, sin estos hábitos, mi mente se sube a ese tren y mi vida empeora considerablemente.
Cuando esto pasa tomo decisiones que me restan, no puedo generar nuevas ideas para mi trabajo, así que mi trabajo empieza a decaer, y pienso superficialmente porque solo me preocupa sobrevivir.
El check que hago conmigo misma:
Antes de tomar una decisión que pueda afectar tu futuro, consultá nuevamente con el tipo de vida que querés vivir.
Si no se alinea, hay que darle una segunda vuelta de pensamiento.
La mayoría de las personas se encuentran en un estado de piloto automático tan grande que ni siquiera dejan espacio para frenar a pensar.
Tal vez estés pensado “Justo ahora no puedo frenar”. Justamente por eso es que necesitas frenar. Tal vez la vida que estás viviendo está completamente desfasada de la que querés vivir.
Y si, aún sabiendo que estás avanzando por el camino desfasado, avanzas de todos modos (como muchas veces hago para probar algo o simplemente porque soy humana y me equivoco), sé implacable al eliminarlo cuando llegue el momento.
El 11 de noviembre en Crea Tu Destino voy a dedicar 2 horas a que frenemos juntos.
Para que vayas cerrando 2025 con nueva perspectiva, herramientas y claridad para tu vida y tu negocio.
Gracias por leer.
Espero haberte aportado valor.
- Sofi
“El momento de relajarte es cuando no tienes tiempo para ello”.
— Sydney J. HarrisSydney J. Harris