Buen domingo,
Antes que nada, si estás en la lista de espera de Negocios Exitosos, la preventa y sus beneficios, ya están disponibles. Recibiste un correo hace unos minutos y mensaje por el grupo de WhatsApp. El alcance de este programa es inmenso, espero que lo aproveches.
Ahora sí, vamos cortito y al pie.
La humanidad está obsesionada con ganar: subir de puesto, acumular más cosas, tener más dinero.
Pero ¿De qué sirve ser el mejor jugador si estás en la cancha equivocada?
La verdadera jugada maestra no es lograr lo que pensás que querés, sino en definir tu propio juego. ¿Estás jugando el juego de la ambición, el de la tranquilidad, el de la generosidad? ¿Un híbrido?
“En la vida el desafío no es tanto descubrir cómo jugar mejor el juego; el desafío es descubrir a qué juego estás jugando.” - Kwame Anthony Appiah
Antes de correr a ser el mejor en algo, preguntate: ¿Estoy invirtiendo mi energía en el juego que de verdad me importa?
Hace años que consumo a Shane Parrish. Suena raro decirlo así pero es la realidad, todo lo que hace es de calidad. Si te gusta el cortito te va a gustar Shane.
Es una de las mentes que más me ayuda a pensar, lo hace a través de su newsletter, blog, podcast y libros. Es el creador del blog Farnam Street, para mí uno de los mejores que existen.
¿Por qué me gusta Shane?
Piensa completamente con modelos mentales.
Pensá en una sola decisión diaria muy pequeña que tomás casi en automático. Ejemplos: cómo empezás la mañana, cómo respondés un mensaje, cuánto tiempo scrolleás antes de trabajar, etc.
Preguntate:
Hacé un cambio de 1 milímetro hoy en esa dirección ¿cómo se ve un cambio de un milímetro?
La clave:
Al final del día, anotá en una frase: “Este pequeño cambio me acercó/no me acercó a la persona que quiero ser porque…”.
Nos leemos la próxima semana.
Sofí Contreras
PD: Recordá que nos vemos el martes en vivo en el evento Crea Tu Destino. Si aún no te sumaste, click acá.
CEO de Mastery Haus
Autora de ‘Pasa a la Acción’
“Se necesita coraje para crecer y convertirte en quien realmente eres.”
— E. E. Cummings